"[...]Realizó una cartera/bolso con su gata llamada "Pinkeltje". Si. Leyeron bien. MATÓ A SU GATA PARA HACERSE UN BOLSO CON ELLA porque dijo que "su gata se deprimía cuando se quedaba sola y de esa forma podía llevarla con ella" (sic) Colgó las instrucciones de como hacer un bolsón con su gato en su facebook, pagina, y tambien en youtube. Y fue desde ese bolso hasta la construcción de pollitos a cuerda, hamsters hechos peluches, perros como juguetes, con ruedas.[...]"
Cuando la sociedad ya haya digerido este nuevo grado de brutalidad como sinónimo de arte contemporáneo, poco más quedará que transgredir en el abuso y la violencia hacia los animales. Se seguirá por ese camino de utilizar el sufrimiento y la muerte como medio para llamar la atención, pero llegará un momento en el que, agotado el umbral de la crueldad hacia los animales, se pase a nuestra propia especie. Este paso empieza a darse tímidamente con genios de la contemporaneidad que ya buscan ese rescoldo de escándalo utilizando cadáveres. Hace relativamente poco un chino se comió un feto humano en un programa de la televisión inglesa.
Este umbral del uso de cadáveres como "obras de arte contemporáneo" será superado muy pronto. El tabú del abuso de cadáveres empieza a romperse en todo el mundo, a base de titulares y de series como "CSI", "Bones", etc. ¿Qué hacer entonces? Muy sencillo, los artistas contemporáneos más "chic" serán entonces los que ultrajen o mutilen seres humanos vivos en sus performances e instalaciones, en tiempos de crisis seguro que hay gente dispuesta a latigazos o incluso a que les sierren un brazo por dinero. Este umbral con el tiempo también será superado, y al final, tal y como predijimos Mariano, Carmen y yo hace 16 años en las revistas de la ACME, lo único que le quedará a los magnates del "arte contemporáneo" para seguir utilizando el recurso al escándalo será asesinar personas como "crítica" contra vaya usted a saber qué, la crueldad humana, el doble rasero de los políticos, la caza de ballenas en los mares del Japón o cualquier otro tema de "protesta enérgica" políticamente correcto. Los asesinos en serie disfrutarán de impunidad para hacer su "trabajo" en los sacrosantos templos del maravilloso "Arte Contemporáneo".
Eso sí, entonces el arte contemporáneo ya habrá perdido la poquita credibilidad que aún le queda, y seguramente, como la gente cabreada no suele pararse a hacer distingos, masas enfurecidas acabarán con críticos, artistas, galerías y museos, quemando por igual las farsas del conceptualismo y los cuadros de Leonardo da Vinci. El arte será prohibido por ley durante décadas y la confusión en la que los supuestos entendidos han ido metiendo a todo el mundo sobre la naturaleza del arte para poder meter en los libros de arte a Kosuth, Beuys o Hirst junto a Velázquez conseguirá que durante mucho tiempo el arte no levante cabeza, haciendo ciertos los sueños húmedos de estos grandes teóricos que se aferran emocionados a la tontá de "la muerte del arte" para parecer un poquito más cultos e interesantes que los demás.
