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jueves, 15 de febrero de 2007

Stuckism!

El llamado arte contemporáneo es una cuestión que siempre me ha interesado, y que en parte es la responsable de la fundación/cambio de rumbo de este blog.

Recientemente, para defi
nir mi postura sobre este tema, ejemplificando la reacción al arte oficial contemporáneo, hablé de un grupo cuyo nombre me sonaba vagamente, el stuckism. Como no tenía demasiada información, me armé de Wikipedia y busqué, busqué...

Pero lo que encontré me ha sorprendido más de lo que esperaba. Esta gente , ingleses ellos, dicen aproximadamente lo mismo que mis amigos artistas, mi mujer y yo solemos defender. Me refiero a opiniones como las vertidas en una entrada anterior de este mismo blog.

Los stuckistas tienen un manifiesto con puntos tan polémicos como estos:

  • Artists who don't paint aren't artists.
  • (los artistas que no pintan no son artistas)

  • Art that has to be in a gallery to be art isn't art.
  • (el arte que tiene que estar en una galería para ser arte no es arte)

    Lo curioso es que estas dos afirmaciones, que en cualquier época se considerarían obviedades, ¡hoy en día son revolucionarias y arriesgadas!

    Si se duda cámbiese "artista" por fontanero, "obra de arte" por trabajos de fontanería, por ejemplo:
    Los fontaneros que no trabajan en fontanería no son fontaneros.


    Se ve tan obvio que da risa.


    Yo, desde luego, me uno a este movimiento. Pero ya.


    A mí me ha encantado encontrarlos, la única reacción artística al arte oficial neodadaísta postmodernista que conocía por ahora era la de artrenewal.org, pero no me gusta, ni por los resultados ni por el ideario, que excluye a todo lo que no sea academicismo. En su museo no se encuentra ningún movimiento posterior al modernismo, pero es que ni los modernistas, ni el primer Picasso...

    Lo que resulta sorprendente es que muy poca gente conoc
    e la existencia tanto de artrenewal como del stuckism. De esto no se habla, pero hay que decirlo más.

    También he leido estos días una entrevista a Jean Clair (autor de La Responsabilidad del Artista), en el que dice textualmente:

    JPQ.-¿No cree que la obra toda de Balthus nos invita a repensar y rescribir toda la historia del arte contemporáneo?.

    JC.-Por supuesto. Necesitamos, con urgencia, una reescritura completa de la historia del arte moderno, en la cual Balthus, entre otros, ocuparía un puesto sin duda eminente. En esa nueva historia, Balthus no aparecerá como una figura aislada, si no el punto culminante, provisionalmente, de toda una historia que está por escribir. Esa historia, modestamente, creo que he contribuido a rescribirla. Con trabajos como mi exposición sobre los realismos de entreguerras creo que contribuí, hace años, a reevaluar movimientos que todavía durante los años sesenta estaban totalmente ocultados u olvidados, como los Valore Plastici italianos o la Neue Sachclichkeit alemana, el Realismo Màgico en la Alemania del sur, o el Noucentisme, en Cataluña. Si se ignoran todas esas escuelas de los años veinte, importantísimas y europeas, no puede comprenderse todo lo que vendría después. Por ejemplo, no podría comprenderse a Lucien Freud, si no se recuerda que Freud, en 1950, está en Paris y se encuentra con Balthus... antes de ese encuentro, el mismo Freud estaba muy próximo de Stanley Spencer... hay toda una historia que pasa de la gran tradición realista inglesa, alimentada, ella misma, por la Neue Sachalichkeit alemana, reforzada por su amistad con Balthus, en los años cincuenta, que culmina con el fenómeno Freud, hoy. Se trata de un fruto de toda una serie de corrientes y amistades que bien merecen desvelarse y estudiarse; lo que todavía no se ha hecho, completamente.

    El famoso urinario de Duchamp. Buena loza.
    En nuestra escuela intentamos hacer eso desde hace años, tenemos un curso de Historia del Arte en el que intentamos dar el espacio que se merece al arte no oficial del siglo XX, con artistas como Hockney, Kitaj, Balthus, Freud, Hundertwasser... y eliminando todo lo que es conceptual o postmodernista, o fuera del arte. Para que no se nos tache de sesgos ideológicos, damos exactamente dos clases de Arte Contemporáneo:
    1. La primera clase trata sobre lo que se considera oficialmente arte (caballos muertos colgados, tiburones en formol, chinos que comen fetos, 120 horas de lectura continua de la guía de teléfonos...) con menciones por supuesto a todo lo que pone en los libros: Beuys, Kosuth... land art, minimal, conceptual... etc.
    2. La segunda recoge todo lo que hemos conseguido recopilar sobre artistas independientes de estas tendencias, incluidos Balthus, Antonio López, el Grupo de Londres, el neoacademicismo, etc... Y damos cabida al arte naïf y los fenómenos de artes étnicos actuales, etc.
    Ni que decir tiene que los alumnos bostezan en la primera clase y les parece todo igual. Incluso termina la clase antes de lo normal, porque apenas hay preguntas... en la segunda clase los alumnos piden referencias bibliográficas, apuntan nombres, y comentan lo desconocido e interesante que les parece todo.

    Tengo que destacar lo fácil que es preparar la primera clase, porque hay muchos libros sobre ello, y lo difícil que es preparar la segunda, pues nos movemos dando palos de ciego. Pero pese a que la profesora, Pilar Freire, licenciada en Historia del Arte, intenta dar el mismo tratamiento a ambas clases, la primera aburre y la segunda se desborda.

    Stuckism... ¡y yo que era stuckista, y sin saberlo!

    Saludos.

    Este desnudo es mío: María (2005), acrílico, 100x81

    martes, 9 de enero de 2007

    ¿La originalidad como motor del arte?

    Mañana reeditamos en Escola Aberta de Arte las tertulias de ídem.

    Por si interesa, será en Café Zucre (Magdalena, 170, Ferrol) a las 8,45 de la tarde-noche.
    Actualización:
    Las tertulias se celebrarán el primer y tercer miércoles de cada mes en Zucre a las 8,45 de la noche.

    Anteriormente hacíamos esto en la escuela, pero realmente una cafetería como Zucre es mucho más acogedora, y hasta hace menos frío.

    El tema de la primera tertulia será La originalidad como motor del arte.

    Aunque algunos teóricos admiten que la novedad no es una característica del arte, lo cierto es que siglos de crítica e historia del arte, desde los clásicos, nos han acostumbrado a pensar que la novedad, la evolución es algo consustancial al arte.

    De poco vale recordar que el arte egipcio fue grandioso aunque no se distingan por su aspecto obras que distan mil años entre sí. La mayoría de la gente, en el fondo, está convencida de que sólo lo sorprendente, lo novedoso, lo atrevido... en una palabra lo original tiene el derecho a considerarse Gran Arte. Lo opina la gente de la calle -incluso tú, a lo mejor-, lo opinan los galeristas, comisarios de exposiciones, críticos de arte, políticos, ensayistas e incluso la mayoría de los artistas. Basta que Van Gogh haya hecho algo diferente de lo que se hacía en su época para que entre por derecho propio en el Olimpo de los Artistas.

    Pero en realidad... ¿era realmente Van Gogh tan diferente de otros artistas de su época? ¿Se percibía de la misma manera en su época tal diferencia? ¿Van Gogh había elegido su estilo en un catálogo descartando los no originales o pintaba como podía, como sabía?

    En mi opinión a la originalidad se le da excesiva importancia. En algunas épocas se consideraba como una mera extravagancia y hasta molestaba. Esa obsesión universal que se observa hoy día por poseerla está condicionando demasiado a los artistas nuevos. Incluso está volviéndose un serio obstáculo para el arte. La exigencia a todas luces descabellada de siempre innovar, siempre superar el choque, la sorpresa producida por las obras anteriores está convirtiendo al arte -al arte oficial al menos- en un juego circense del "más difícil todavía". Se llegan a extremos escatológicos, profundamente desagradables, como vacas partidas por el medio metidas en formol, caballos colgados del techo o artistas chinos que comen fetos humanos para que el vídeo se emita por la TV. Es el ejemplo sintomático del movimiento llamado shock art, que no hace sino poner en evidencia la profunda crisis en la que se encuentra el arte oficial de nuestra época, que se ha arrogado el derecho a llamarse Arte Contemporáneo.

    Un amigo me comentaba esta mañana lo que le diría a los artistas preocupados en exceso por la originalidad, que ponen pegas a casi cualquier cosa porque "ya ha sido hecho antes":
    -"Pues si no te gusta pintar, haz oposiciones a Hacienda"
    Y es que ahí está el quid de la cuestión: el trabajo duro, el coger los pinceles y mancharse las manos conjura todos estos fantasmas. Si tienes vocación, pinta. Y no te importará si eres original, porque bastante tendrás con ser capaz de expresar algo.

    Creo que en realidad se trata de ser uno mismo, de pintar lo mejor que tú, que eres único por naturaleza, puedes hacer. Si realmente llegas a un nivel alto en tu oficio, tu arte va a ser también único... se trata de eso, de hacer lo auténtico, lo que sientes. No de ser original.