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lunes, 29 de diciembre de 2008

Las contradicciones éticas del conceptualismo

Os recomiendo muy efusivamente que leáis el denso pero jugoso post de mi amigo Mariano Casas en "HART": Análisis del Análisis.

Este artículo trata del papel de la crítica contemporánea. Tras un impecable y exhaustivo razonamiento pone al descubierto todas las contradicciones de la crítica oficialista de arte en la actualidad. Termina con una frase que resume todo:

El nihilismo es lo que tiene...en un descuido, uno se acaba negando a sí mismo.


Yo quiero tratar aquí también un tipo de contradicción que el arte conceptual posee, y que últimamente está apareciendo constantemente en todos los debates sobre algunas obras de arte conceptual que buscan patéticamente la notoriedad a base de cruzar la delgada línea no ya de la moral establecida, sino de las mínimas normas éticas humanamente aceptadas.

Un famoso caso de este tipo de "obras" es el tristemente conocido perrito que un tal Habacuc presuntamente dejó morir en una galería de "arte".

Algo parecido es el caso de un chino que se supone que merienda fetos humanos y es un genio por ello.

Otro caso sería este:

Se supone que este tipo, un tal Karmelo Bermejo, echa fuel en la costa gallega. La cosa se llama: "Aportación de fuel a la Costa Da Morte". En mi pueblo le llamamos a esto "recochineo" o "cabronada", pero para los que han becado su ocurrencia con 3500 euros se supone que es una magnífica obra de arte.

Aunque este tipo de contradicción está más o menos presente en todo el denominado "arte" "conceptual". Incluso en nuestro querido Manzoni y sus latas de caca, y en todo el llamado "land art".

La contradicción es la siguiente. Las propuestas de estos supuestos "artistas" suponen "una vuelta de tuerca" a la moralidad, o ya digo, últimamente a la propia ética natural, en un afán de lograr del modo que sea la notoriedad. Sus "obras" consisten en hacer algo prohibido, algo considerado tabú, o simplemente algo considerado malo. Destrucción del patrimonio, ataque a la propiedad privada, a la naturaleza, hasta a la vida. Pero al mismo tiempo se supone que de algún modo estas acciones reprobables son "por nuestro bien", pues el "artista" nos está haciendo pensar en lo malos que somos.

Pero si esto ya es contradictorio en sí (recuerdo la frase de Mariano: el nihilismo es lo que tiene) es mucho más contradictorio lo que ocurre cuando las personas normales, los ciudadanos de a pie, ajenos a las maravillosas compensaciones teóricas del "cambio de paradigma" que el arte contemporáneo nos ha regalado, criticamos sinceramente las barbaridades que hemos visto. Porque es curioso: cuando uno critica la salvajada de Habacuc, o la de este tipo del bidón de fuel, indefectiblemente algún defensor de estas "propuestas" dice: "en realidad el perro se escapó de la galería", o "en realidad lo del fuel es mentira: es un montaje de Photoshop".

Si aceptamos que estas "obras" son falsas, entonces el conceptualismo pierde todo su sentido. Cuando TODO el valor de una "obra de arte" consiste en el valor simbólico -o lo que sea- de lo que se hace ¿qué valor tiene una simulación? El tal "Josechu da Vila" que mencioné en la inocentada de ayer, aquí
en Lérias Várias (la destrucción por parte de un "artista" de un cuadro
antiguo) se sabe que efectivamente ha cometido su imbecilidad. Y con la aceptación de otros imbéciles que certificaron el acto. De modo que nos guste o no, ha hecho la conceptualada/imbecilidad con todo su valor conceptual/imbécil.

Pero en el caso de Habacuc, el del tipo del fuel, el de los fetos, el de las latas de mierda de Manzoni, la autenticidad es puesta en duda incluso por los propios defensores.

Creo que es sumamente contradictorio defender actos antiéticos (ellos los llaman "transgresores") y cuando se critica la falta de ética decir "bueno, era mentira".

Si creen de verdad que la transgresión de las normas éticas es necesaria o buena (¿?) pues adelante, aunque ¿cuál es el límite? En cualquier caso no es muy coherente defender que es lícito matar un animal en una galería -lo que Habacuc nos vende- y que su autor es un genio y luego negar que eso se ha hecho realmente.

Por otra parte podríamos encontrar defensores del "simulacro". En una línea muy de Lyotard, podríamos decir que lo importante es "que nos hace pensar", aunque luego nos enteremos de que no era verdad. Pero esta gente debería oponerse entonces a gente como el Josechu Davila, que efectivamente ha destruido patrimonio artístico en pos de un "arte" "contemporáneo" "puro" y para que pensemos. No cabe apoyar el simulacro de hijoputez y también el acto hijoputa real.

Lo que muchos hacemos es directamente despreciar cualquier validez de este tipo de cosas. Matar, para mí, no es arte. Es una hijoputez, y decir que eso es arte es imbécil. Es el fruto de más o menos 50 años de esnobismo y empanada mental en feliz conjunción.

Pero por encima de estas sutiles contradicciones, que podríamos buscar y degustar durante meses, me parece profundamente PATÉTICA esa postura de defensa a ultranza de supuestos actos de transgresión... pero amilanamiento instantáneo y búsqueda de excusas apresuradamente, cuando uno acepta, simplemente, que el "artista" ha hecho sus "obras" de verdad.

Como dijo Mariano: El nihilismo es lo que tiene...en un descuido, uno se acaba negando a sí mismo.

jueves, 10 de abril de 2008

El lenguaje del arte

http://www.culturageneral.net/pintura/cuadros/jpg/estudio_del_pintor.jpgHace más de 100 años, los críticos y entendidos en arte se llenaban la boca con la inspiración, la divina belleza y otros vocablos que pasaron de ser nobles a ser solemnes, luego ridículos, y cuya interpretación hoy enfrenta a los varios bandos del mundillo del arte.

Algunos conceptos como la composición, la perspectiva, el tema, etc, están hoy monopolizados por los pompiers antiguos y los aficionados, y fuera de ese ámbito sólo se utilizan si acaso en las clases de dibujo.

En general, aunque la jerga artística es más o menos especializada, sus palabros son fácilmente asimilables por el populacho. El lenguaje sobre arte es del dominio público, como el lenguaje sobre música. Bien es cierto que los pintores apenas utilizamos estos términos cuando hablamos entre nosotros, pero ¿qué sería de los libros de pintura como aquel glorioso "Así se pinta al óleo" de Parramón si no pudiesen rellenar sus cientos de páginas con términos técnicos?

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2002/noviembre/color/circulo%20cromatico.jpgLos lenguajes técnicos nacen de una necesidad de precisión, sirven para que podamos avanzar en la técnica gracias a la exactitud para referirse a los distintos aspectos de ella. En música, por ejemplo, términos como ritmo, compás, tempo, cronos... son distintos entre sí y su correcto uso permite entender aspectos técnicos muy complejos.

En el dibujo y la pintura existen también términos técnicos, pero por desgracia son -y creo que serán siempre- vagos, ambiguos, y por ello bastante inútiles. Al tratarse de una disciplina fundamentalmente visual, no hay posibilidad de definir bien los aspectos técnicos que el alumno va a asimilando o que el profesional utiliza en la realización de una obra. Yo siempre he sentido la terminología técnica del arte como una cosa ajena, inventada por gente que estudia la pintura sin practicarla. Confieso que nunca he pensado en un triángulo equilátero para organizar las cabezas en una composición con tres figuras, ni he establecido líneas dinámicas de composición. Ni siquiera he utilizado conscientemente contrastes de colores fríos y cálidos; incluso aunque se puedan encontrar esos elementos a posteriori en mis cuadros.

Los términos técnicos del arte se han utilizado siempre en enseñanza. Si uno lee el manual de Cennino Cennini encuentra la terminología medieval, que más o menos, con algunas modificaciones, se ha venido utilizando hasta hoy. La Academia de los siglos XVIII y XIX puso orden y jerarquía en esta terminología y se escriben aún hoy tratados que la utilizan. La revolución de la jerga artística vino con la Bauhaus. Punto, línea y plano, que en principio organizaban de manera más o menos científica el panorama, se han establecido -por ejemplo en los programas para la enseñanza secundaria (ESO)- como la norma.

Pero a mí siempre me da la impresión de que estos términos de la profesión no son todos válidos, y que se quedan cortos para definir cosas, que al verlas, se entienden mucho mejor. De hecho creo que suponen una fuente importante de prejuicios. Si a uno le insisten machaconamente con el claroscuro, el resultado es olvidar el esquema de tres tonos clásico, que se adapta mucho mejor a la realidad de la pintura de las sombras del natural. La terminología cientificista de la Bauhaus, que se ha adoptado alegremente, supone un corsé terrible, que impide desarrollar muchas vocaciones, al imponer en dibujo y pintura una concepción de la forma artística que es más útil para las artes gráficas. ¿De qué me sirve el punto, la línea y el plano cuando pinto un culo del natural?

No se puede mostrar la imagen “http://www.aissca.it/aissca/immagini/sinopia_inversa.jpeg” porque contiene errores.La terminología medieval y renacentista era funcional; se utilizaban términos como verdaccio, que tenían su origen en los usos de la época. No había mucho lugar para elucubraciones filosóficas. Pero en épocas posteriores, cada vez más, a medida que la enseñanza ya no era dentro de los talleres sino en las academias; a medida que la pintura iba ganando consideración entre los intelectuales, los términos artísticos se fueron volviendo pretenciosos, abarcando aspectos que se salían de la técnica y hasta del ámbito artístico.

En realidad estos términos estaban en cada época salpicados por una determinada concepción filosófica del arte. Tampoco era ajeno el elitismo; los que "entendían" de arte necesitaban tener una jerga de difícil comprensión, impenetrable para el vulgo. Dicho así puede sonar a una conspiración. Pero la transformación del lenguaje del arte de mera herramienta descriptiva a jerga mística fue un proceso lento, que ha ido muy parejo al reconocimiento del artista como intelectual, al desarrollo del mercado, la historia y la crítica del arte, y ha sido impulsado por los propios pintores.

weimar_bauhaus_bassinet.jpgMózart nunca estudió un tratado de armonía clásica, pues precisamente los
tratados de armonía se escribieron después de analizar sus obras. Lo
mismo ocurre con los tratados de dibujo, posteriores siempre a la época
tenida por clásica: la de Rafael, Miguel Ángel y Leonardo. A finales del siglo XIX la enseñanza artística había desarrollado todo un esquema teórico con el que era posible fustigar a los aprendices hasta agobiarlos. Se acabó estudiando lo que los teóricos habían sacado como conclusiones. Conceptos como claroscuro, sfumato, perspectiva, composición... se convirtieron en las bases de la enseñanza del arte.

La Bauhaus, con infinita ilusión, pero también intención normalizadora, quiso inventar un nuevo lenguaje artístico más científico partiendo de cero, para evitar la tendenciosidad académica de los términos clásicos. Pero tan sólo añadió al lenguaje artístico de la técnica nuevos conceptos y sus palabras relacionadas, que se fundieron con los anteriores en una confusa amalgama.

grinding_2.jpgHoy en día, lejos ya de la época de la Bauhaus y más lejos aún del academicismo, los maestros de dibujo y pintura bebemos de ambas fuentes. Mezclamos conceptos como el claroscuro con otros como el uso de formas simples. Pero creo que sería necesaria una criba, una reflexión profunda sobre los límites del lenguaje de la técnica artística. Sería preciso encontrar un lenguaje nuevo -o viejo- que se limite a describir las técnicas y no a marcar objetivos. Un lenguaje que sea simplemente técnico, basado en cuestiones prácticas, descriptivo. Que recoja de manera imparcial los usos de la pintura actual.


El lenguaje de la historia y de la crítica de arte, que en principio estaba fundido con el lenguaje técnico, fue poco a poco diferenciándose de él. Si el lenguaje técnico ha sufrido un progresivo oscurecimiento al convertirse en una reflexión sobre el acto creativo en lugar de una descripción, el lenguaje de la crítica ha ido en esa misma dirección pero a mucha mayor velocidad.

La gente profana en cuestiones artísticas apenas suele opinar "me gusta" o "no me gusta" al referirse a las obras de arte. Esto no tiene nada de malo ni extraño. Precisamente el mundo sería muy distinto si todo el mundo se atreviese de verdad a decir "me gusta" o "no me gusta" cuando ve las cosas.

Pero ya los pompiers, los pompiers antiguos, marcan diferencias con el vulgo cuando analizan los cuadros cual si fuesen topógrafos. Ante un retrato de Lucian Freud van a buscar los fallos anatómicos, de volumen, de armonía de color... en el mundillo aficionado-pompier, aka "viejuno" el más entendido es el que más "fallos" encuentra. De nada vale que el crítico aficionado haga las elipses de los jarrones de sus cuadros como si fuesen salchichas alemanas. De nada vale que el pintor en cuestión sea cubista o expresionista. Fallan.

http://www.amsterdam-artgallery.com/imgf/1/inet/082.jpgNo obstante, el común de los mortales, aunque no comparta su crítica, es capaz de llegar a entender el lenguaje utilizado por los aficionados/pompiers/viejunos. No es una jerga perfecta.

Si hay un grupo que ha logrado diferenciarse de todo el resto de los humanos al hablar de arte, que utiliza una jerga especial, sólo para iniciados, es, por supuesto, el de los Admiradores De la Mierda Enlatada (ADMEs), o como diría Stravinsky, pompiers de vanguardia. Los entendidos en Arte Contemporáneo -instalación, videoarte, performance- han desarrollado un lenguaje especialmente complicado, que a los que no somos profesores de Bellas Artes de facultades como la de Pontevedra o críticos, galeristas, artistoides, comisarios... nos resulta sumamente difícil de imitar.

La propia palabra comisario es parte de esta jerga impenetrable. Otras expresiones comunes son:
  • E_Nothing_sander.jpgpieza
  • contemporáneo
  • videoarte
  • propuesta
  • transgresor, transgresión
  • comisario, comisariado
  • mass media
  • discurso
  • artes visuales
  • instalación
  • emergente
  • circuito
  • provocación
  • evento
  • colectivo artístico
  • soportes
  • trabajos manuales
  • creación, creador
  • performance
  • proyecto personal
Cuando alguien utiliza estos vocablos con soltura, es casi seguro que se trata de un creyente, alguien realmente convencido de que una sala vacía puede ser una obra de arte.

CartelLos chicos de Muchachada Nui/La Hora Chanante, que también han estudiado Bellas Artes, saben imitar casi perfectamente ese lenguaje (por ejemplo, en el vídeo de El Gañán sobre arte). En este vídeo, en su parte final, salen tres estrafalarios arquetipos de artistas que todos los que hemos hecho Bellas Artes en Pontevedra hemos conocido de cerca. Pero si alguien ha conseguido reproducir perfectamente el lenguaje de esta gente y las situaciones en que se mueven ha sido el grupo Els Joglars. En su obra "El Retablo de las Maravillas" hay un entremés en el que una galería de arte recibe una obra de arte inexistente. No tiene desperdicio la obra, pero el lenguaje utilizado realmente da el pego. Confieso que yo aún no soy capaz de imitarlo bien.

miércoles, 2 de abril de 2008

Provocación y violencia

Cartel fascista de Marinetti, el padre del FuturismoEsta es -casi sin cambios- una respuesta que dejé en el blog del tipo que mata perros. Como de sobra es conocido su nombre y no quiero darle más publicidad, sustituyo su nombre por las siglas MP (Mediocre Psicópata).

Lo siento por MP y sus defensores, pero voy a hacer una o dos referencias culturales, con lo cual es probable que ellos no entiendan nada:

Realmente el elemento violento, que se quiere legitimar con el precedente histórico del Manifiesto Futurista de Marinetti, está muy, pero que muy presente en todo lo que los ADMEs (admiradores de mierda enlatada) "hacen" y dicen desde hace casi un siglo.

Ni siquiera es novedoso. Violencia era la que exhibían algunos espectáculos Dadá como los del Café Voltaire. Violencia de grupos como el mencionado futurismo, muy próximo -y no es casualidad- al fascismo italiano. Violencia incluso de los surrealistas, basta ver el por momentos increíblemente desagradable film "un perro andaluz" de Buñuel y Dalí.

portada del libroPero con los epígonos que repitieron exactamente las mismas cosas en los años 50 y 60, cuando los que manejaban el mercado decidieron resucitar las vanguardias, y más tarde, cuando de nuevo se resucitaron las neovanguardias de los 60 durante los 80 y 90, o ahora, que es ya la cuarta reencarnación por lo menos, de Dadá, la violencia ya no sólo es un tema principal. Básicamente es EL tema.

Se cree que la provocación es el motor del arte, y se confunde provocación con violencia. Cuando el cociente intelectual es muy bajo, y no hay trabajo ni reflexión alguna detrás de los "productos" a la venta, es fácil caer en errores así. Y a base de simpatizar con la violencia esta gente ¡tan sutiles ellos! ya ha llegado al sadismo: disfrutan con ello.

ruan.jpgPor eso las obras más "famosas" -si es que salir en la prensa especializada es lograr fama- de nuestro flamante arte contemporáneo oficial son vacas muertas a martillazos, tiburones en formol, calaveras con diamantes, terneros partidos por la mitad, caballos muertos colgando del techo, chinos que comen fetos humanos, muñecos de Fidel Castro como zombi, y otras lindezas. En este contexto, el perrito de MP es sólo más de lo mismo. Previsible.

Uno de los comentarios -sin duda lo único bueno del blog de MP- decía:
"Dice la autora del articulo [Rosa Pereda],"En España no es raro que los maltratadores de animales denunciados, lo sean también de su mujer y de sus hijos. Vean las sentencias. Y que, muchas veces, maten al perro, o al gato, como ejemplo. Como aviso."
No se puede mostrar la imagen “http://www.polkadot.it/wp-content/uploads/2006/giugno06/puma.jpg” porque contiene errores.Y en esas estamos. Del mismo modo que los talibanes, que despreciaron y destruyeron el arte de su país, desprecian mucho más la vida, y su gobierno fue de los más sangrientos y represores de la historia reciente, no hay mucha diferencia entre destruir una serie antigua de grabados de Goya para hacer una supuesta "obra" o matar un animal por la misma razón. Cuando se pierde el respeto por el arte y se atenta contra él, hace tiempo ya que se ha perdido el respeto por todo lo demás, incluida la vida.

http://www.tate.org.uk/tateetc/issue8/images/goya_giganticfun.jpgSi lo pensamos bien, vivimos en la época del supremo desprecio al arte (época del anti-arte como arte oficial). Tengo miedo de lo que esto significa; no me extrañaría que en un par de años se "descubra" a los psicho-killers como artistas en algún pifostio tipo Documenta de Kassel o Premio Turner de Londres, y luego veamos en todas las galerías que se precien gente muriendo en directo con sus vísceras esparcidas -muy artísticamente, eso sí- por el suelo: en realidad, para "denunciar" la violencia de nuestra sociedad burguesa actual, claro.

martes, 1 de abril de 2008

Pompiers de Vanguardia

http://www.carmenmartin.com/proy/pea/2008/03n/slides/0803n_090.jpgLos que nos dedicamos a pintarrajear telas, garrapatear papeluchos, así como los que, inexplicablemente, se siguen sintiendo atraídos por estos "trabajos manuales", hace tiempo que tenemos que oír una serie de sentencias más o menos solemnes sobre el arte. Pero como casi todo lo solemne, son solemnes tonterías.

Algunas de estas sentencias, que vienen desde fuera de la profesión, son además de estúpidas, bastante mezquinas. Siento no ser capaz de separar estupidez y mezquindad, pero en cualquier caso existen; son las típicas críticas que comparan la pintura con los "trabajos manuales", que valoran la originalidad de las obras, o su contemporaneidad.

Estas sentencias, que se usan para rellenar páginas y páginas de tantos suplementos culturales de periódicos, en resumen dicen "Yo creo, sí creo, creo en las Nadas". Justifican que la nada se presente como creación genial, y a su vez dicen "nada", para reforzar el discurso.

Pero no sólo de conceptuadictos se nutre la tontería.

Bouguereau - Le ravissement de PsycheEl arte oficial, aunque vacuo, no siempre ha sido basado en la nada. Hubo épocas pretéritas, en las que un pintor oficial al menos debía saber dibujar dos tetas. Y básicamente es lo que hacían: tetas o musculitos, en composiciones grecorromanizantes inverosímiles, o bien muchachitas tiznadas y desharrapadas con cara lánguida. Era la época dorada de los Salones Oficiales.

Aquel arte oficial, con nombres como los defendidos por Artrenewal.org era el de la aparatosa pintura narrativa, que en su afán por vender las cualidades de los que pagaban -cosa común en toda la historia del Arte, para qué engañarse- sobrepasó una invisible frontera, y cayó en la superficialidad. Bouguereau y Cabanel, ambos señores muy respetados en su tiempo, ilustra perfectamente el tipo de pintura que se hacía. Cursilería, ñoñería, que la excepcional técnica sólo conseguía resaltar. No obstante hay contadas excepciones de alta calidad como Sir Lawrence Alma-Tadema, que desde aquí quiero reivindicar.

Alexandre Cabanel - Cleopatra probando venenos en los condenadosEl academicismo, arte oficial del siglo XIX cayó cuando el impresionismo y otros movimientos ascendieron. Fue una auténtica debacle. Hoy no podemos evitar ver la pintura académica como banal, decadente. Aunque visto el arte oficial de ahora, aquella exaltación sin sentido del ridículo de lo bello y lo bonito se echan de menos. Por no hablar del innegable encanto de lo decadente.

Poco a poco, los antiguos cuadros académicos y sus autores fueron cayendo en el olvido y sus cascos romanos, sirvieron para bautizarlos popularmente como pompiers (bomberos) por su parecido con los cascos de aquellos profesionales con manguera. La palabra pompier quedó como símbolo de la grandilocuencia petulante, el esteticismo ñoño y ridículo de aquellos cuadros de muchachos musculosos con casco de bombero y mozas en porretas por exigencias del guión.

No se puede mostrar la imagen “http://www.goldsilverwholesale.com/photo/big/Bouguereau-William/Bouguereau-William-Les-oreades.jpg” porque contiene errores.Poco a poco se les llamó pompiers también a los nostálgicos de ese estilo y hoy en día podemos encontrar pompiers (aquí les llamamos domingueros) en las asociaciones de pintores aficionados locales.

Los pompiers valoran en los cuadros cosas como la proporción de las figuras, el parecido, el estilo "acabado" y luego las cosas serias, como la composición y la perspectiva.

Claro que a su vez ellos no han llegado todavía a dominar ninguna de esas cosas, pero son inflexibles en sus juicios, y suelen terminar la conversación con un sonoro "A mí no me gusta Picasso".

http://www.librerialuces.com/fotos/9788466210485.jpgNo es que estas cosas no las considere importantes, o que no tolere la aversión por el "pintor francés nacido en Málaga", pero todos estos son rasgos distintivos de esta curiosa estirpe.

La visión de la pintura que los pompiers tienen está construida a base de lugares comunes. Cosas leídas o escuchadas en vete a saber dónde, y que tienen muy poca coherencia y unidad.

De la órbita pompier provienen las "ortodoxias técnicas" que cada año tengo que borrar de la cabeza de mis alumnos: que si el óleo es mejor que el acrílico, que si hay que usar aguarrás puro -esencia de trementina rectificada, oiga- y aceite -pringoso- de linaza para el óleo como es debido, o que los retratos deben ser comenzados precisamente por los ojos y con un pincel finito.

http://www.fernandezroca.com/taller%20de%20pintura/bibliografia_pintura_oleo/el%20gran%20libro%20del%20desnudo.jpgTambién los prejuicios más variopintos: un buen cuadro se pinta despacio. Un buen dibujante es el que cuenta las pestañas del modelo. El desnudo es más difícil que el paisaje. Los años del pintor equivalen a años de experiencia.

En general, cuando uno tiene altas miras, las sentencias y juicios de los pompiers resbalan. Pero si se encuentra uno rodeado de ellos en alguna reunión social, llegan a ser agobiantes. En realidad están arrinconados. Su reino cayó hace más de un siglo, y hoy no se les presta atención alguna, excepto en alguna que otra ciudad de provincias. Como Ferrol, por cierto.

Hoy, los que cortan el bacalao no son los admiradores de la teta griega -qué más quisiera yo- sino los de la caca enlatada. El arte oficial de hoy es el anti-arte-académico. Es justo lo contrario: en lugar de belleza divina, fealdad infernal. En lugar de elegancia, vulgaridad. Como si Aristóteles no hubiese dicho nunca que la virtud está en el término medio.

FotoÍgor Stravinsky, quizá el más genial músico de las vanguardias históricas del siglo XX dijo en su Poética Musical, libro que recomiendo fervientemente:

"Como toda clase de males, el esnobismo tiende a engendrar otro mal, que es su contrario: el pompiérisme. En el fondo, el esnob no es sino una especie de pompier, un pompier de vanguardia.

Los pompiers de vanguardia hablan de música del mismo modo que de freudismo o de marxismo. Evocan a cada paso los complejos del psicoanálisis y llegan hoy hasta dejarse prender, bien a su pesar -pero esnobismo obliga-, por el gran Santo Tomás de Aquino... Puesto en la disyuntiva, prefiero a los pompiers que hablan de melodía; que reivindican, la mano en el corazón, los derechos imprescindibles del sentimiento; que defienden la primacía de la emoción, muestran preocupación por lo noble, se deja
n arrastrar en ocasiones por la aventura de lo pintoresco oriental y llegan incluso a rendir homenaje a mi Pájaro de fuego. Pensarán ustedes que es por eso porque los prefiero a los otros... los encuentro solamente menos peligrosos. Los pompiers de vanguardia harían mal, por otra parte, en despreciar demasiado a sus colegas mayores de edad. Unos y otros seguirán siendo pompiers toda la vida, pero los revolucionarios pasarán de moda antes que los otros: el tiempo los amenaza más..."

A la luz de esta cita, no deja de ser curioso que en la estrecha visión de los creyentes y admiradores del anti-arte todo lo que no es arte "contemporáneo" oficial es dominguero: o sea, se incluye exclusivamente en la órbita de los viejos pompiers. Aún recuerdo las apasionadas arengas anti-domingueras, anti-pompier de nuestros "y-no-olvidables" profesores de Bellas Artes en la facultad de Pontevedra.

Aún hoy, en pleno 2008, los pro-conceptuales, o creyentes en la nada, nuestros actuales pompiers de vanguardia, siguen criticando a los viejos pompiers, al academicismo, a la mojigatería y la Burguesía... ¡como si viviésemos todavía en la Europa de 1909 y Marinetti acabase de publicar su Manifiesto Futurista. Es decir: siguen tan anclados a aquella época, como los pompiers viejos, a los que tanto odian. Yo casi prefiero, pues, ser menos contemporáneo de ellos y vivir más en nuestra época.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Arte con mayúsculas: matar de hambre un perrito

En varios lugares encuentro una referencia a un tipo que ató un perrito callejero en una sala de exposiciones y lo dejó morir de hambre y de sed. Jo, todo un genio. Ya puestos, podría haber atado a un niño callejero, o pegarse él mismo un tiro y dejar programada la venta de sus despojos. De hecho, lo segundo hasta me parecería bien: un psicópata menos.

Lo curioso es que el respeto por estos caraduras y el tipo de "arte" que hacen llega tan lejos que anula en la mayor parte de la gente el impulso de simplemente llamar a la policía o hacer cualquier cosa normal, propia de los seres humanos normales, con sentimientos y esas cosas.

En este caso ni siquiera la evidente psicopatía de este tiparraco -su definición científica es hijo de puta- ha hecho que nadie rompiese las reglas del juego que suelen aceptar los que visitan las galerías de arte moderno. Será que los asiduos de ciertas galerías de arte contemporáneo son igualmente psicópatas, gentuza sin sentimientos, con la sensibilidad y la sinceridad anuladas.

Lo peor de todo es que este subnormal se estará riendo al ver que su fama aumenta cada vez que alguien comenta su brutalidad. Pensará que al escandalizamos por su maldad, por su psicopatía, por su superficialidad inhumana, está sufriendo la misma incomprensión de los vanguardistas en los principios del siglo XX, y su ego se inflará todavía más.

Es curioso el efecto de haber leído tres cositas sobre la vanguardia, y que le den dos palmaditas en la espalda para alguna gente con pocas luces y mucho afán de protagonismo.

Lo peor de todo, es que este tipo de reacción, de alegría frente al pesar producido por sus hechos, es típica en los psicópatas. Si consideramos este tipo de actos como arte, ¿por qué no considerar a los asesinos en serie también como artistas? Joder, qué cobardes son nuestras galerías de arte, ¡deberían meter en nómina a los psicho-killers! Qué puede ser más impactante como "obra de arte" que una sala llena de vísceras de sus víctimas. Y mejor todavía, que las víctimas fuesen personas aleatoriamente elegidas entre los visitantes. Veo un futuro de arte total, en el que las grandes megagalerías de arte contraten a asesinos psicópatas, violadores, pedófilos, y por qué no: a terroristas, incluso a los alegres chicos de Blackwater, la agencia que masacra en Iraq por encargo del gobierno norteamericano. Si es que nuestras actuales galerías son demasiado tibias... matar perritos, ¡qué poco! Es más artística la masacre de seres humanos indefensos. Los niños, por ejemplo, las mujeres... mucho más genial y artístico, sin duda.

Y a ver qué nos dicen nuestros admiradores de mierda enlatada. ¿Es arte matar perros de inanición en una galería? ¿Es normal ver eso como público y quedarse tan pancho?

Sólo me viene una expresión a la mente: hijos de puta. Hay que decirlo más.

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Por cierto, hay una página para recoger firmas contra este individuo, para que no le regalen su presencia en una de tantas bienales de arte moderno. Yo ya firmé, por supuesto, no quiero ni pensar que se pueda relacionar la actividad de este sujeto con lo que yo practico.

jueves, 11 de octubre de 2007

Artistas y filósofos

En este blog llevo desde hace unas semanas una tertulia con un anónimo visitante cuya firma es "xx". A diferencia de otros anónimos que básicamente se dedican a trollear -alguno he tenido también- este es un anónimo con el que se puede mantener una conversación.

Las larguísimas discusiones que estamos teniendo, que se pueden leer en los comentarios de las últimas lérias o entradas de este blog, sacan a la luz aspectos bastante sutiles del debate sobre el arte contemporáneo, que constituían parte de las broncas con profesores y alumnos que teníamos en Bellas Artes en Pontevedra, donde lo ultramoderno era la norma, y sólo unos pocos nos rebelábamos, e intentábamos razonarles el porqué.

Tener que contestar periódicamente a mi anónimo me ha hecho rememorar muchos aspectos de ese debate. Sólo que ahora puedo afinar mis argumentos como no tenía sentido hacer en Pontevedra, donde el debate más se parecía a un diálogo de besugos.

Releyendo la polémica generada por nosotros dos en la última "léria", encuentro este fragmento de mi anónimo:

Un artista solo es una persona que tiene una forma personal de entender el mundo, y se lo comunica a los demas. No entiendo, ni comparto, a los que pintan para simplemente darse satistación (lo que se denomina vulgarmente "pajearse"). Tiene que haber un querer comunicar, y el público es tan importante como la misma intención de comunicar.

Aquí se expresa una concepción del artista y de la necesidad de comunicar muy extendida -sobre todo en los que han estudiado a Beuys- pero que yo no comparto.

En primer lugar, dice anónimo xx: Un artista solo es una persona que tiene una forma personal de entender el mundo, y se lo comunica a los demas.

Yo, en cambio, pienso que TODO EL MUNDO, y no sólo el artista, tiene una forma personal de entender el mundo, y se lo comunica a los demás. Rajoy, por ejemplo, constantemente deja clara su forma de ver el mundo y la comunica, incluso haciendo vídeos para Youtube. Lo mismo hace un aldeano que critica a los recién llegados, o una ama de casa cuando se queja del precio de la verdura. Cuando montas en un taxi y el conductor te cuenta su vida, ¿está haciendo arte?

No creo que la forma de entender el mundo de Picasso, por poner un ejemplo que cabree, sea mejor ni peor que la del vecino del 5º o de Bill Gates. Son diferentes, y merecen todas ellas ser o no comunicadas. La televisión nos demuestra cada día que la forma de entender la vida de la gente corriente interesa tanto o más que la de los famosos.

Si a lo que se refiere nuestro anónimo es a una forma global, coherente, totalizadora de entender el mundo, y que sea eso lo que se comunica, no está describiendo a un artista, sino a un filósofo. Porque es esa, justamente, la función de los filósofos.

Por supuesto, la obra de un artista deja ver qué filosofía está detrás, aunque del mismo modo que las cavilaciones del aldeano, del ama de casa o el taxista parlanchín: todos expresamos -comunicamos- de vez en cuando nuestra filosofía particular.

Para que podamos admirar una obra de arte no es necesario siquiera saber qué visión del mundo, qué filosofía está en la cabeza del que la hizo. En la Historia del Arte abundan -en una proporción apabullante- las obras de arte anónimas, es decir, en las que no podríamos ni imaginar cuál era la visión del mundo del artista, porque simplemente no tenemos ni idea de quién -o quiénes- ha sido ese artista.

Para mí, eso de la visión personal y tal, es pura literatura, misticismo, cuestiones borrosas y ambiguas, que a mi cerebro le repugnan hasta provocarme irritación.
No digo que no haya habido artistas más o menos místicos, o que tenían un ego tan subido que se creían el ombligo del mundo... pero para mí eso es algo accesorio, digamos "pintoresco", que da pinceladas curiosas sobre el carácter de un artista que admiro. Pero sin mucho más valor quesaber si tenían alguna manía como comerse las uñas, o si eran huraños, cojos, o si hablaban bajito. Sé -porque lo he leído- que Blake, Odilon Redon, Van Gogh, Dalí... eran bastante místicos o al menos "raritos". Pero para mí, el gusto o disgusto por sus cuadros se ve muy poco afectado por ese dato.

En una palabra: la personalidad de un artista no hace que me interese su obra. Es al revés: la obra hace que me interese por el artista si tengo tiempo de investigar esa cuestión más tarde.

Si quiero recibir una visión del mundo interesante, que me haga pensar y esas cosas, no lo buscaré nunca en un museo, ni bajo la boina del aldeano, el comedor del ama de casa o el taxi -con todo el respeto- sino en donde ese material se recoge: los libros de filosofía. Buscar elementos filosóficos en un cuadro o una serie de latas de caca puestas en fila es un simple pasatiempo que puede resultar hasta frustrante. Como lo sería buscar filosofía en lo que produce el aldeano (por ejemplo, lechugas), el ama de casa (una rica tortilla de patatas) o el taxista (un viajecito de una parte a otra de la ciudad). Si queremos pajearnos pensando que la filosofía está ahí y no en nuestra cabeza, pues allá cada uno, pero NO está ahí. Incluso aunque el artista, el campesino, el ama de casa o el taxista sean auténticos filósofos naturales. Porque su filosofía la podremos encontrar hablando con ellos, leyendo entrevistas que les hagan en ese sentido, o si acaso -y de modo más eficiente- si conseguimos un tratado filosófico escrito por ellos. Como decía Matisse, cuando un artista mira una manzana para comérsela la mira como cualquier otra persona. El artista mira como artista cuando mira la manzana para pintarla.

En mi caso, tengo la experiencia no sólo de ser artista yo mismo, de ser hijo de artistas y marido de una artista. Es que además doy clases a algunos futuros artistas y conozco artistas activos que son mis amigos. Por poner un ejemplo:

Cualquier entendidillo que vea las películas de mi amigo Juan Pablo Etcheverry -excepto la última- podrá pensar que Juan Pablo es una persona cruel y con una visión del mundo caótica y descarnada. En sus películas aparecen serpientes que habitan cuerpos de drogadictos-robots, conejos y pollos de plastilina... que son sacrificados brutalmente cuando buscan trabajo, personajes cuyo autor decapita por un quítame allá esas pajas...

Pero resulta que Juan Pablo es amigo desde hace años, y he pasado muchas horas, altas y bajas, con él. Pues bien, para todos los que lo conocemos, Juan Pablo es una de las personas más tranquilas y afables que existen. Con la cabeza bien amueblada y que no suele levantar la voz. Una paciencia proverbial, aunque otra cosa es trabajar con él, claro. Pero en fin, nada que ver con la "filosofía" (perdón, forma personal de entender el mundo) que destilan sus películas.

Creo que independientemente de las teorías que uno pueda tener hay una serie de categorías que organizan nuestra mente, y la mixtificación de ellas, inevitablemente sólo lleva a la confusión mental y el caos. Si queremos arte busquémoslo en las obras de arte, y si queremos filosofía consultemos la obra de los filósofos.

Me parece estupendo que marchantes y comisarios consigan vender latas de caca o tiburones en formol semi-podridos a ricos tejanos, y que les cuenten el oro y el moro, y que les presenten catálogos, currículos, certificados de autenticidad o actas de nacimiento. Como si les quieren vender La Luna o los milagros del Agua Magnética. Es su negocio y son sus clientes.

Pero que todos los demás tengamos que cambiar la forma de entender lo que es arte y lo que es filosofía, y un montón más de categorías, llegando a una zozobra lógica y de confusión de conceptos total, sólo porque el razonamiento lógico no se adapta a la realidad de ese negociete... pues como que no.

martes, 1 de mayo de 2007

Keith Haring o la búsqueda de Lo Feo

En el mundillo del anti-arte, actual arte oficial, mal llamado arte contemporáneo, hay una serie de ideas que están proscritas. Quizá el caso más llamativo es el de la palabra "bonito". La belleza está pasada de moda. Todo lo que los grandes genios de la actualidad creen debe estar libre de sospecha de contener belleza... ¡por favor!, dicen, es un concepto burgués y decadente.

En los grandes templos del Anti-arte, auténtica religión de nuestra época, en los que los santos y los dioses han paseado su gracia divina, o al menos se muestran algunas de Sus reliquias, como la Santa Lata de Caca de Manzoni, el Sagrado Meadero de Duchamp o la Santa Silla Llena de Grasa del mismo Beuys que está en las Alturas, el goce estético está excluído. ¿Para qué queremos sentir emoción, disfrutar de la belleza si podemos con menos esfuerzo leer el cartelito de turno que nos explica exactamente qué tenemos que sentir y pensar viendo las obras?

En Ferrol, ciudad de provincias desde la que escribo, la Fundación Caixa Galicia nos ha traído una exposición que recibe día sí y día también las felicitaciones de la prensa. No ha pasado un día sin que nos recuerden la importancia de esta muestra. Y no es para menos, en los blanquisosos muros de este edificio restaurado según los cánones minimalistas en boga tenemos uno de los grandes de la contemporaneidad de ahora:
KEITH HARING

¿No estáis pasmados? ¡A que sí!

Pues así es. Nada menos que Keith-Camisetas-Haring en nuestro indigno villorrio. El que quiera ser moderno que entre en Caixa Galicia. Toda la obra gráfica de este monstruo, de este genio universal en el Cantón, justo en el centro de Ferrol.

¿Que no sabéis quién es?

Pues es un genio. Lo dice la prensa, lo dice la tele, lo dicen los libros. Así que debe ser cierto.

En Caixa Galicia tienen un guía que explica todo con tonillo de sermón dominical. No puede uno menos que sentirse transustanciado, casi convertido a la nueva fe del anti-arte al oírle. Ni tampoco puede uno dejar de imaginárselo con una sotana, ya digo, tonillo de cura. Y este nuevo sacerdote del anti-arte dice que Keith Haring es bueno. Un santo. Alabado sea.

Aunque tras recuperarme, tras ver las calles rebosantes de vida, tras oler el óleo en el estudio, a mí lo visto en el Templo me parece todo bastante feo. Se salvan algunos de los diseños porque quedarían bien en camisetas. Pero sigo prefiriendo a Velázquez, o para poner a uno de ahora, a Lucian Freud, o a Rafael Úbeda por poner un gallego.

Y encima me parece un vago. Pensar que en todos esos años sólo hizo los grabados que ahí se muestran, casi todo serigrafía y litografía, que son los procesos más sencillos para un artista, porque basta un pincel... Picasso en dos meses duplicaría la producción de este tipo durante años. O yo, si me pongo.

Todo lo que se expone está hecho con las seis o siete mismas planchas. En unos casos juntas, en otros separadas. En unos con color, en otros sólo negro... Por no hablar de que los motivos son siempre iguales: que si el perrito, que si el tío empalmao, que si el ovni... ¡Pero si tiene más gracia -y está mejor dibujado- el bueno de Cuttlas!

Es curioso, en lo que nos presentan como arte, está de moda conseguir la mayor fealdad posible. Y parece mentira, pero siguen superándose. Lo curioso del caso es que ese criterio no deja de ser esteticista, el más banal de los criterios para crear, según se dice. Un esteticismo al revés, pero esteticismo al fin y al cabo.

Los grabados de Keith Haring son como cómics del Makoki puestos en grande, y bastante simples. Pero lo curioso es que este tío en lugar de dedicarse a publicar historietas iba de artista. Hizo bien, porque su impostura le hizo ganar dinero a espuertas, pero no sé por qué, años después de su muerte, tenemos que seguir dejándole un sitio en los libros, y considerarlo un genio. Me parece que hay mil dibujantes iguales o mejores.

No digo que al majo de Keith Haring, porque por las fotos parece majo, no se le reserve un sitio en esto del arte. Pues vale. Pero creo que se está exagerando, bastaría como indicarlo en un margen, como iniciador de los graffittis en Nueva York -aunque visto en lo que ha degenerado la cosa no lo consideraría un honor precisamente- o como muestra de una tendencia en el dibujo popular... pero no como un gran genio.

Parece triste que alguien tan poco dotado para el dibujo y la pintura, o que al menos no demostró dedicación, oficio o aprendizaje alguno, pase por ser uno de los valores más firmes del arte contemporáneo. Es que en el anti-arte oficial contemporáneo no tienen más "artistas" que gusten mínimamente a la gente, porque los otros genios de lo contemporáneo ni siquiera dibujan o pintan, y sus "cosas" son aún más feas. Por eso es un chollo tener a alguien como Keith, que gusta más o menos, que más o menos se entiende, pero que fue amiguete de Warhol, que retrató a Beuys, que ha timado como el que más, vendiendo basura a precio de oro... es una mina para galerías y museos de anti-arte. Aunque sigue pareciendo triste. Más triste incluso.

No obstante me alegra que sea así. Indica que el anti-arte está en franca retirada, sumido en una crisis de la que no va a poder salir, y tras fracasar imponiendo a Beuys y otros, queman los últimos cartuchos. Ya era hora.

lunes, 2 de abril de 2007

Realismos: juntos pero no revueltos

Afortunadamente el panorama de las artes plásticas hoy en día es algo más esperanzador que hace una década.

En la época en que estaba terminando mis estudios bellartísticos, todavía la miopía artística aquejaba a la opinión generalizada. Sólo era arte el oficial, el de ARCO y Guggenheim, es decir, los botes de mierda enlatada y las compresas en el medio ambiente. Muy poéticos, eso sí.

Los que hacíamos otra cosa, cualquier otra cosa, desde horribles paisajitos copiados de foto hasta magníficos desnudos del natural, grandes murales cubistas... éramos parte de la infecta raza de los domingueros o aficionados.

Pero en estos diez años, el público ha ido rechazando cada vez más las cosas poético-mierdoenlatadícas y han tenido que buscar un lugar para Antonio López, porque gustaba cada vez más, y cada vez había más imitadores de sus paredes con mugre y sus vistas de Madrid.

Poco a poco, sin que nadie supiera cómo, se ha ido aceptando en círculos oficiales el realismo. Y de forma muy significativa, el año pasado se organizó en España el I Concurso de Pintura Figurativa.

La iniciativa es sorprendente, magnífica, extraordinariamente ambiciosa... pero por desgracia en el saco de lo "figurativo" se mete todo lo que sea de aspecto fotográfico, excluyendo lo que siendo figurativo, es decir no abstracto o no informal, no tiene aspecto de fotografía. Queda excluida la pintura expresionista, impresionista, simbolista... sólo las superficies pulidas y las pinceladas invisibles tienen lugar en este concurso, como bien puede observarse en su catálogo.

Los estancados (stuckists), o los que no somos aficionados, domingueros o inexpertos, pero que tampoco pertenecemos a la escuela foto-realista, no tenemos lugar, a menos que pasemos por el aro de adaptar nuestra manera de pintar a sus cánones.

Esta exclusión, este apropiarse del término "figurativo" para sus fines, ya es de por sí negativo, pero además en su catálogo acogen cualquier tipo de pintura más o menos foto-realista, sin pararse a diferenciar origen, escuela o tendencia. Y esto es especialmente grave:

  1. En el primer premio podemos hallar una pintura de escuela academicista, muy del gusto del Art Renewal Center. Tiene su origen este tipo de pintura en gente descontenta con el arte moderno, aunque son los más extremistas: nada posterior a Cabanel si no es academicista. Relación con la ultravanguardia es de rechazo frontal. ¿Que quién es Cabanel? Pues este.
  2. Luego, otros pintores de tendencia realista a imagen y semejanza de Antonio López. Nada que objetar, aunque ya cansa. Su relación con la ultravanguardia es de pura convivencia, son rechazados por los ultras vanguardistas, pero ellos viven y dejan vivir. Su origen, en Velázquez, por ejemplo.
  3. Y finalmente formas de pintar en las que la fotografía prevalece con sus aberraciones ópticas incluídas. Su origen, el hiperrealismo de los 60. Plenamente aceptados por los arcoadictos, pues forman parte de la ultravanguardia.
Aunque no sería justo dejar de considerar a los semi-realistas. Que son los que meten una parte de estilo neoacademicista, realista o hiperrealista pero como avergonzados de hacerlo, por lo que tienen que justificarse en su pintura. Formarían la cuarta opción foto-realista, que se podría dividir en:
  1. Ilustradores-de-Revista-Científica. Construyen mundos extraños en estilo realista-rígido, como queriendo ilustrar sus ideas alucinantemente originales. Pueden acercarse a veces a una especie de Neo-magrittismo.
  2. Desnudos-con-fondo-de-manchones. Para que no se les acuse de academicistas o hiperrealistas, o seguidores de Antoñito, introducen fondos llenos de pinceladas o manchones, así se ve que lo suyo es pintura y no foto. A veces usan convincentes trompe-l'oeil pero con su brochazo que medio los tapa.
  3. Desnudos-en-cuadraditos. Meten sus figuras en un trozo de lienzo o tabla -mejor tabla- con cuadraditos a los lados de color plano o con jaspeados. Quieren demostrar que son muy modernos, y que si pintan cosas foto-realistas es sólo por exigencias del guión.
En general estos últimos estilos probablemente parten de una mezcla entre tradición y vanguardia. Son pintores que se forman en el clasicismo pero no quieren ser rechazados por las galerías de vanguardia, por lo que intentan esconder su clasicismo con diferentes artificios.

A mí, generalizando, no me gusta este tipo de pintura. Porque la veo falsa. Ciertamente en el catálogo hay obras notables, y no se puede generalizar sin cometer injusticias. Aclaro esto de antemano, pero creo que en general la mayoría de los cuadros de estos estilos tan pulidos adolecen de algunos defectos que justifican la crítica de los conceptuadictos -amantes de mierda enlatada o de arte oficial, que es lo mismo-. Pero por diferentes razones. Me explico:

Los conceptuadictos critican de esta pintura su virtuosismo. Pero ¿qué tiene de malo? Durero, Miguel Ángel, Ingres, Cézanne, Picasso, Lucian Freud... cada uno en su época y su estilo han sido virtuosos. Porque la dedicación al trabajo da sus frutos, y máxime cuando a ello se dedica una mente excepcional, y una sensibilidad privilegiada. Antonio López es virtuoso, y eso hace que muchos lo admiremos.

Pero la pintura de estos estilos foto-realistas actuales suele ser fría, virtuosa, sí, pero sin alma. Ni en los pintores de desnudos con manchones hallamos nada en el cuadro que no sea calculado siguiendo unas normas y con pasos predecibles. En esto se parecen todos, neo-academicistas, neo-realistas y neo-hiperrealistas. Hasta los del lote de la cuarta opción. Les falta esa vibración de vida que distingue ya de lejos un cuadro de Antonio López de los de sus imitadores, por más mierda que se esfuercen en esparcir por las paredes.

Al final, todos los autodenominados figurativos producen un arte tan falso, tan frío como una instalación del Guggenheim. Un arte ingenioso, bien presentado, bien defendido, pero afectado, engolado, feo, cursi, sin gracia.

Creo que la oficialidad está en decadencia. No hay chispa, no hay genio, no hay calor... y con tanto espacio vacío minimalista, con tanta corrección y tanto ingenio, con tanta degustación de nueva cocina... uno echa de menos en arte el bocadillo de chorizo.

jueves, 8 de marzo de 2007

Artistas al margen del arte de su tiempo

Todo el mundo, pero todo, supone que "el" arte contemporáneo es sólo lo que sale en la Bienal de Venecia, en la Documenta de Kassel, en ARCO, etc. Ese tipo de "arte" es lo único que se suele entender como "arte contemporáneo". Cualquiera que NO haga eso está condenado a ser considerado como anticuado, desfasado, reaccionario, académico, dominguero o como mucho "raro", o "que va a su bola". Se excluye a los que no quieren hacer ese tipo de cosas del catálogo de artistas contemporáneos. Incluso del catálogo de artistas en general.

Cuando no queda más remedio que reconocer la calidad, con autores como Hopper, Balthus, Antonio López, Tamara de Lempicka, Lucian Freud, etc, se dice que son excepciones, que llevan una carrera independiente, que están al margen del arte de su tiempo.

Desde mi punto de vista no es en absoluto así.

Yo me he formado con un pintor de mi ciudad, Ricardo Segura Torrella, que a su vez se formó con Felipe Bello Piñeiro, que a su vez... si se sigue la genealogía llegamos a la pintura barroca y no ha habido desde el siglo XVII -o antes- ninguna ruptura en ese hilo. Lo mismo ocurre con Antonio López, lo mismo ocurre con Freud, con
Balthus, con Hopper... no somos "casos aislados". Aprender de otros pintores es lo normal cuando uno se dedica a la pintura. Hay una continuidad, hay una evolución, y una tradición viva que no es ni mucho menos extraña, rara, antigua, o "a su bola".






El que los de Stuckism estén siendo reconocidos y abran el campo a la figuración no académica, no realista, es una muy buena noticia, que al menos yo llevaba esperando desde hace más de quince años. Demuestra la vitalidad de la pintura y que en el fondo todo esto de la vanguardia neo-neo-neo-neo-dadaísta es un bluff, una mentira más de nuestra sociedad. ¿Que por qué digo esto? Porque aunque a muchos les parezca que no, la neo-neo-neo-neo-vanguardia es excluyente, y mucho:

  • Primero, porque niega la artisticidad y la contemporaneidad de lo que no es neo-neo-neo-neo-vanguardista.

  • Y segundo porque basa su existencia en la suplantación del arte tradicional. Usa sus canales, sus nombres, sus categorías, su tradición, su mercado... a pesar de que sus postulados son anti-artísticos, porque introducir a Kosuth junto a Velázquez exige una reescritura de la historia del arte, de la estética, de... y en esa redefinición no hay vuelta atrás. Se supone que ha habido un cambio profundo y ahora eso tiene lugar, porque se sustituye la función tradicional del arte por una diferente, que supone entender como arte a la mera idea, al juego tautológico...


Beuys. Bombilla y limón (o cosa por el estilo, toma arte sutil y profundo)Utilizando los argumentos estéticos que permiten adoptar a Kosuth, deja de tener sentido el pintar para crear belleza, o para expresar algo mediante formas y colores. Se supone que se da una vuelta de tuerca más, muy intelectual, y ahora incluso hacer reflexionar al público es ya una acción artística.

Es una impostura más, de las muchas con los que tenemos que comulgar hoy en día, a todas horas. Como la exagerada importancia de la moda, las pseudociencias, los libros de autoayuda, lo políticamente correcto, etc...

Siento que tengo que denunciar la impostura, escapar de eso y luchar contra eso.

Porque los neo-neo-neo-neo-vanguardistas venden mierda enlatada a precio de oro, pero en cambio yo tengo que soportar, para sobrevivir, que mis pinceladas, mis preciosas horas de estudio, mi sensibilidad, mi intento de ser auténtico y mejorar, mi amor en una palabra al arte y la consagración de mi vida a esa profesión y al paciente trabajo de mejora continua sean menospreciadas. Debo tener en mente otro trabajo si quiero vivir decentemente. Me obligan a resignarme a ello. Sólo porque lo que les mola a los que ven los brocados en el traje nuevo del emperador es la mierda enlatada por un señor que se pone muy serio cuando balbucea no se qué que suena muy trascendente.

Es una tomadura de pelo. Creedme. Todo mentira. Y sé que hay gente crédula, buenas personas, que se han dejado adular y defienden eso sin mala fe. Pero el arte no es eso. Se le parece sólo, pero "eso" es simple mística. El arte es mucho más intenso, es mucho más vivo, mucho más bello. No es un placer intelectual solamente, es un placer completo, animal, casi sexual. Y del mismo modo que el sexo no se puede explicar, del mismo modo que el sexo hay que vivirlo plenamente para saber en qué consiste, el arte no es algo que se pueda reducir a unos discursos ingeniosos poniendo cara de entenderlos, como hace esta gente.