En la época en que estaba terminando mis estudios bellartísticos, todavía la miopía artística aquejaba a la opinión generalizada. Sólo era arte el oficial, el de ARCO y Guggenheim, es decir, los botes de mierda enlatada y las compresas en el medio ambiente. Muy poéticos, eso sí.
Los que hacíamos otra cosa, cualquier otra cosa, desde horribles paisajitos copiados de foto hasta magníficos desnudos del natural, grandes murales cubistas... éramos parte de la infecta raza de los domingueros o aficionados.
Pero en estos diez años, el público ha ido rechazando cada vez más las cosas poético-mierdoenlatadícas y han tenido que buscar un lugar para Antonio López, porque gustaba cada vez más, y cada vez había más imitadores de sus paredes con mugre y sus vistas de Madrid.
La iniciativa es sorprendente, magnífica, extraordinariamente ambiciosa... pero por desgracia en el saco de lo "figurativo" se mete todo lo que sea de aspecto fotográfico, excluyendo lo que siendo figurativo, es decir no abstracto o no informal, no tiene aspecto de fotografía. Queda excluida la pintura expresionista, impresionista, simbolista... sólo las superficies pulidas y las pinceladas invisibles tienen lugar en este concurso, como bien puede observarse en su catálogo.
Esta exclusión, este apropiarse del término "figurativo" para sus fines, ya es de por sí negativo, pero además en su catálogo acogen cualquier tipo de pintura más o menos foto-realista, sin pararse a diferenciar origen, escuela o tendencia. Y esto es especialmente grave:
- En el primer premio podemos hallar una pintura de escuela academicista, muy del gusto del Art Renewal Center. Tiene su origen este tipo de pintura en gente descontenta con el arte moderno, aunque son los más extremistas: nada posterior a Cabanel si no es academicista. Relación con la ultravanguardia es de rechazo frontal. ¿Que quién es Cabanel? Pues este.
- Luego, otros pintores de tendencia realista a imagen y semejanza de Antonio López. Nada que objetar, aunque ya cansa. Su relación con la ultravanguardia es de pura convivencia, son rechazados por los ultras vanguardistas, pero ellos viven y dejan vivir. Su origen, en Velázquez, por ejemplo.
- Y finalmente formas de pintar en las que la fotografía prevalece con sus aberraciones ópticas incluídas. Su origen, el hiperrealismo de los 60. Plenamente aceptados por los arcoadictos, pues forman parte de la ultravanguardia.
- Ilustradores-de-Revista-Científica. Construyen mundos extraños en estilo realista-rígido, como queriendo ilustrar sus ideas alucinantemente originales. Pueden acercarse a veces a una especie de Neo-magrittismo.
- Desnudos-con-fondo-de-manchones. Para que no se les acuse de academicistas o hiperrealistas, o seguidores de Antoñito, introducen fondos llenos de pinceladas o manchones, así se ve que lo suyo es pintura y no foto. A veces usan convincentes trompe-l'oeil pero con su brochazo que medio los tapa.
- Desnudos-en-cuadraditos. Meten sus figuras en un trozo de lienzo o tabla -mejor tabla- con cuadraditos a los lados de color plano o con jaspeados. Quieren demostrar que son muy modernos, y que si pintan cosas foto-realistas es sólo por exigencias del guión.
A mí, generalizando, no me gusta este tipo de pintura. Porque la veo falsa. Ciertamente en el catálogo hay obras notables, y no se puede generalizar sin cometer injusticias. Aclaro esto de antemano, pero creo que en general la mayoría de los cuadros de estos estilos tan pulidos adolecen de algunos defectos que justifican la crítica de los conceptuadictos -amantes de mierda enlatada o de arte oficial, que es lo mismo-. Pero por diferentes razones. Me explico:
Pero la pintura de estos estilos foto-realistas actuales suele ser fría, virtuosa, sí, pero sin alma. Ni en los pintores de desnudos con manchones hallamos nada en el cuadro que no sea calculado siguiendo unas normas y con pasos predecibles. En esto se parecen todos, neo-academicistas, neo-realistas y neo-hiperrealistas. Hasta los del lote de la cuarta opción. Les falta esa vibración de vida que distingue ya de lejos un cuadro de Antonio López de los de sus imitadores, por más mierda que se esfuercen en esparcir por las paredes.
Creo que la oficialidad está en decadencia. No hay chispa, no hay genio, no hay calor... y con tanto espacio vacío minimalista, con tanta corrección y tanto ingenio, con tanta degustación de nueva cocina... uno echa de menos en arte el bocadillo de chorizo.