Mañana reeditamos en
Escola Aberta de Arte las tertulias de ídem.
Por si interesa, será en
Café Zucre (Magdalena, 170, Ferrol) a las
8,45 de la tarde-noche.
Actualización: Las tertulias se celebrarán el primer y tercer miércoles de cada mes en Zucre a las 8,45 de la noche.

Anteriormente hacíamos esto en la
escuela, pero realmente una cafetería como Zucre es mucho más acogedora, y hasta hace menos frío.
El tema de la primera tertulia será
La originalidad como motor del arte.
Aunque algunos teóricos admiten que la novedad no es una característica del arte, lo cierto es que siglos de crítica e historia del arte, desde los clásicos, nos han acostumbrado a pensar que la novedad, la evolución es algo consustancial al arte.
De poco vale recordar que
el arte egipcio fue grandioso aunque no se distingan por su aspecto obras que distan mil años entre sí. La mayoría de la gente, en el fondo, está convencida de que sólo lo sorprendente, lo novedoso, lo atrevido... en una palabra lo
original tiene el derecho a considerarse Gran Arte. Lo opina la gente de la calle -incluso tú, a lo mejor-, lo opinan los galeristas, comisarios de exposiciones, críticos de arte, políticos, ensayistas e incluso la mayoría de los artistas. Basta que
Van Gogh haya hecho algo diferente de lo que se hacía en su época para que entre por derecho propio en el Olimpo de los Artistas.
Pero en realidad... ¿era realmente Van Gogh tan diferente de otros artistas de su época? ¿Se percibía de la misma manera en su época tal
diferencia? ¿Van Gogh había elegido su estilo en un catálogo descartando los no originales o pintaba como podía, como sabía?
En mi opinión a la
originalidad se le da excesiva importancia. En algunas épocas se consideraba como una mera extravagancia y hasta molestaba. Esa obsesión universal que se observa hoy día por poseerla está condicionando demasiado a los artistas nuevos. Incluso está volviéndose un serio obstáculo para el arte. La exigencia a todas luces descabellada de siempre innovar, siempre superar el choque, la sorpresa producida por las obras anteriores está convirtiendo al arte -al arte oficial al menos- en un juego circense del "más difícil todavía". Se llegan a extremos escatológicos, profundamente desagradables, como vacas partidas por el medio metidas en formol, caballos colgados del techo o
artistas chinos que comen fetos humanos para que el vídeo se emita por la TV. Es el ejemplo s

intomático del movimiento llamado
shock art, que no hace sino poner en evidencia la profunda crisis en la que se encuentra el
arte oficial de nuestra época, que se ha arrogado el derecho a llamarse
Arte Contemporáneo.
Un amigo me comentaba esta mañana lo que le diría a los artistas preocupados en exceso por la originalidad, que ponen pegas a casi cualquier cosa porque "ya ha sido hecho antes":
-"Pues si no te gusta pintar, haz oposiciones a Hacienda"
Y es que ahí está el
quid de la cuestión: el trabajo duro, el coger los pinceles y mancharse las manos conjura todos estos fantasmas. Si tienes vocación, pinta. Y no te importará si eres original, porque bastante tendrás con ser capaz de expresar algo.
Creo que en realidad se trata de ser uno mismo, de pintar lo mejor que tú, que eres único por naturaleza, puedes hacer. Si realmente llegas a un nivel alto en tu oficio, tu arte va a ser también único... se trata de eso, de hacer lo auténtico, lo que sientes. No de ser
original.