jueves, 21 de junio de 2007

Minimalismo

Oh, el minimalismo. Menos es más...

No voy a arremeter contra ese sacrosanto ideario del arte oficial (anti-arte, quiero decir)...

Hace años, el minimalismo era algo conocido sólo por una élite que teníamos información sobre Sol Le Witt y Philip Glass, etc, pero ahora todo el mundo lo conoce: se ha convertido en una tendencia del diseño y el interiorismo, y desde los interiores de las casas más "chic" hasta los tenedores de mango ancho o las pajitas de sorber negras en los restaurantes esos en los que la ensalada se acumula en forma de torrija en el medio de un plato cuadrado enorme y tienes que tener cuidado para que un espárrago no te saque un ojo.

El minimalismo triunfante es tan popular, que de hecho no se puede decir que sea una tendencia, sino que es la tendencia del diseño actual.

Pero qué le voy a hacer. A mí no me gusta. No sé si es porque soy incapaz de tener mi mesa ordenada, o porque nací gallego y traigo el horror vacui de fábrica, pero nada, he fracasado en mi intento de apreciarlo.

No digo que no me agrade la combinación de colores, las líneas puras, los materiales exquisitos... pero al entrar en una cafetería negriblanca en la que todo es cuadrado o circular, me entra una congoja, una angustia... de repente recuerdo las tardes en los caminos rurales, en plena naturaleza, con una infinidad de especies vegetales y animales entremezcladas luchando por imponerse, el espectáculo frondoso de la vida... o la visita a algún monumento del barroco florido.

En esta moda del minimalismo decorativo -perdón por la paradoja- no dejo de ver una fuerte influencia japonesa. Pero como siempre, nuestro Imperio, cuando copia, lo hace mal. Los interiores japoneses tradicionales, sobrios, en colores básicos como el negro, el blanco, el rojo, con formas simples y ortogonales, puertas correderas... no son tan feos, ni tan agobiantes. ¿Por qué, si los elementos son los mismos?

Porque en arte, y en diseño -que es un trocito del arte- impera una ley universal y muy antigua: el contraste. En música, sin presto no hay adagio, sin fortissimo no hay pianissimo, y sin ornamento no hay simplicidad. La ley del contraste afecta a colores, formas, sonidos... y su dominio es la misma esencia del oficio del artista.

Los japoneses, muy sabiamente, incluían en sus interiores protominimalistas llamativos centros de flores, delicados grabados o pinturas, complicados diseños caligráficos, por no hablar de los peinados refinados, los vestidos complejos y estampados con intrincados dibujos...

En cambio en nuestras sosas cafeterías minimalistas los camareros van de negro, la vajillla tiene líneas puras, las luces están uniformemente repartidas, y hasta la comida tiene una cuidada presentación geométrica... ¡Socorro!

Aunque lo peor de todo es que ni siquiera esto es novedoso, en realidad la ineptitud para ornamentar, la falta de buen gusto para las florituras se ha dado en muchas épocas, pero sólo ahora se presenta esta pobreza, esta escasez de talento y oficio como una ventaja. La decoración japonesa de interiores, tomada superficialmente, es la perfecta coartada para esconder la ausencia de sentido estético. En nuestro diseño occidental se renuncia a nuestro legado técnico y artístico tradicionales, y a cambio se exhibe con orgullo la coherencia, la uniformidad, la simplicidad, las formas puras... el minimalismo... supuestas cualidades que al final significan sosez, aburrimiento, falta de recursos, pobreza... y todo por un estúpido complejo o miedo a caer en lo kitsch.

Es el razonamiento de Bush: para evitar hacer ornamentación de mal gusto eliminamos los adornos=para evitar incendios eliminamos los árboles.

Y así seguimos, dándole vueltas al pabellón de Alemania de Mies Van Der Rohe y su silla Barcelona. ¡Tanta revolución artística, tanta vanguardia, tanto diseño... y continuamos anclados en 1929!

martes, 15 de mayo de 2007

La Escuela Ferrolana de Pintura: la ciudad de los mil pintores... aficionados

Este domingo se publicó en Nordesía un interesante reportaje titulado LA “ESCUELA FERROLANA DE PINTURA”, MITO Y REALIDAD (página 18). Cuatro expertos dan su opinión respecto al tema. Ya sé que nadie nos preguntó la opinión, pero aquí está, por si interesa.

En nuestra opinión Ferrol es una ciudad anclada en el pasado. Económicamente confía todavía en lo que daba de comer hace 40 años, pero ya no. Una ciudad lastrada por sus éxitos antiguos. Que pare con regularidad talentos, pero que no los aprovecha. Ni en ciencia, ni en literatura, ni en música, ni por supuesto en pintura.

La tan cacareada escuela ferrolana, lo que hace que hoy Ferrol sea “la ciudad de los mil pintores”, no es más que lo que le ocurre a un lugar donde la cultura está dormida, por no decir muerta; donde la escasez de oportunidades provoca fuga de talentos:

Los miles de pintores aficionados, alumnos en realidad de los libros de Parramón más que de Bello Piñeiro o Segura Torrella, han tomado en Ferrol el lugar, el nicho ecológico vacante de los profesionales. Y se creen con los mismos derechos que quienes tienen a la Pintura como carrera y compañera de por vida. El típico comentario en Ferrol cuando te ven pintando en la calle es “pues yo también pinto, hace 2 meses que voy a las clases de Fulanito”.

Y resulta que aunque no se lo crean, la pintura es una profesión, sí, como trabajar en Bazán, o como ser militar. Hay una carrera universitaria de grado superior, llamada Bellas Artes, con título y todo, que te permite dar clases en colegios, institutos y universidades.

Se lamentaba Marina López de que aquí no se conoce la Vanguardia. ¿Realmente la vanguardia interesa algo a los aficionados? Nunca ha sido así. Los pintores con talento, en esta nuestra amuermada ciudad, o bien huyen escopeteados o mueren borrachos y sin reconocimiento. Luego eso sí, eran buenísimos, aunque nadie conozca ni sepa disfrutar su obra.

Segura Torrella ha tenido cientos de alumnos, casi miles. En la afición ferrolana se nota su huella. Cientos de “seguriños” siguen copiando incansablemente lo que les quedó de su trazo vigoroso, sus “putaditas” como él les llamaba. En las tiendas ferrolanas uno encuentra con facilidad barniz holandés, que era su truco para conseguir secado rápido y pintura con brillo. Fuera de Ferrol se pide por encargo.

Pero entre todos ellos ¿hay algún pintor de talento?

Pues seguro que sí. ¿Pero cómo puede en Ferrol existir una escuela ferrolana de pintura, o mejor aún, cómo podrá existir alguna en el futuro, si para que te dejen exponer, para que te hagan caso, tienes que ser viejo, o bien pintar como un viejo? Los que son inteligentes se escapan a tiempo, y los que no, se van resintiendo y encogiendo de hombros hasta que al fin llegan a viejos y los colman de homenajes. Porque en Ferrol hay tres categorías de pintores, según el criterio edad=calidad:

  1. los viejos o genios,

  2. los que están entre 65 y 50 años, que son aspirantes,

  3. y los de menos de cincuenta años, invisibles.

En cuanto a los temas, sólo existe un tema apto para los aficionados de escuela parramonesca ferrolana: la foto. Todo pintor que se precie copia sus cuadritos de láminas o fotos. Tienen éxito, especialmente, las fotos de paisajes del Seijo y de los alrededores de Ferrol que todavía no han sido desgraciados por las obras faraónicas.

Resulta que algunos hacemos las cosas del natural, yendo a los sitios, pasando frío y calor, aguantando mosquitos y moscones, pero eso no vale para la pintura ferrolana. El genio ferrolano parte de la foto, realidad alternativa mucho más interesante. A los ferrolanos nos gustan las ensoñaciones, según parece.

Ahora los adalides del anti-arte nos traen las virguerías del negocio circuitero: Keith Haring. Eso no hace más que asentar la fe de los aficionadillos foto-copiadores en que su forma de hacer arte es la buena. Tienen su parte de razón: es que realmente es difícil pintar cosas más feas. ¿Se puede aprender algo, pictóricamente hablando, de Keith Haring?

¡Ay, si trajeran una buena exposición de Antonio López, de Lucian Freud, de David Hockney...! es decir arte actual del bueno (no anti-arte). Seguro que poco a poco se levantaría el ánimo cultural de esta ciudad. Pero claro, eso debe salir mucho más caro.

¿Escuela Ferrolana? Ojalá. Lo que nos ha quedado es una triste mediocridad en la que los aficionados al arte ocupan con honores el lugar de los profesionales. Y todos tan contentiños.

martes, 1 de mayo de 2007

Keith Haring o la búsqueda de Lo Feo

En el mundillo del anti-arte, actual arte oficial, mal llamado arte contemporáneo, hay una serie de ideas que están proscritas. Quizá el caso más llamativo es el de la palabra "bonito". La belleza está pasada de moda. Todo lo que los grandes genios de la actualidad creen debe estar libre de sospecha de contener belleza... ¡por favor!, dicen, es un concepto burgués y decadente.

En los grandes templos del Anti-arte, auténtica religión de nuestra época, en los que los santos y los dioses han paseado su gracia divina, o al menos se muestran algunas de Sus reliquias, como la Santa Lata de Caca de Manzoni, el Sagrado Meadero de Duchamp o la Santa Silla Llena de Grasa del mismo Beuys que está en las Alturas, el goce estético está excluído. ¿Para qué queremos sentir emoción, disfrutar de la belleza si podemos con menos esfuerzo leer el cartelito de turno que nos explica exactamente qué tenemos que sentir y pensar viendo las obras?

En Ferrol, ciudad de provincias desde la que escribo, la Fundación Caixa Galicia nos ha traído una exposición que recibe día sí y día también las felicitaciones de la prensa. No ha pasado un día sin que nos recuerden la importancia de esta muestra. Y no es para menos, en los blanquisosos muros de este edificio restaurado según los cánones minimalistas en boga tenemos uno de los grandes de la contemporaneidad de ahora:
KEITH HARING

¿No estáis pasmados? ¡A que sí!

Pues así es. Nada menos que Keith-Camisetas-Haring en nuestro indigno villorrio. El que quiera ser moderno que entre en Caixa Galicia. Toda la obra gráfica de este monstruo, de este genio universal en el Cantón, justo en el centro de Ferrol.

¿Que no sabéis quién es?

Pues es un genio. Lo dice la prensa, lo dice la tele, lo dicen los libros. Así que debe ser cierto.

En Caixa Galicia tienen un guía que explica todo con tonillo de sermón dominical. No puede uno menos que sentirse transustanciado, casi convertido a la nueva fe del anti-arte al oírle. Ni tampoco puede uno dejar de imaginárselo con una sotana, ya digo, tonillo de cura. Y este nuevo sacerdote del anti-arte dice que Keith Haring es bueno. Un santo. Alabado sea.

Aunque tras recuperarme, tras ver las calles rebosantes de vida, tras oler el óleo en el estudio, a mí lo visto en el Templo me parece todo bastante feo. Se salvan algunos de los diseños porque quedarían bien en camisetas. Pero sigo prefiriendo a Velázquez, o para poner a uno de ahora, a Lucian Freud, o a Rafael Úbeda por poner un gallego.

Y encima me parece un vago. Pensar que en todos esos años sólo hizo los grabados que ahí se muestran, casi todo serigrafía y litografía, que son los procesos más sencillos para un artista, porque basta un pincel... Picasso en dos meses duplicaría la producción de este tipo durante años. O yo, si me pongo.

Todo lo que se expone está hecho con las seis o siete mismas planchas. En unos casos juntas, en otros separadas. En unos con color, en otros sólo negro... Por no hablar de que los motivos son siempre iguales: que si el perrito, que si el tío empalmao, que si el ovni... ¡Pero si tiene más gracia -y está mejor dibujado- el bueno de Cuttlas!

Es curioso, en lo que nos presentan como arte, está de moda conseguir la mayor fealdad posible. Y parece mentira, pero siguen superándose. Lo curioso del caso es que ese criterio no deja de ser esteticista, el más banal de los criterios para crear, según se dice. Un esteticismo al revés, pero esteticismo al fin y al cabo.

Los grabados de Keith Haring son como cómics del Makoki puestos en grande, y bastante simples. Pero lo curioso es que este tío en lugar de dedicarse a publicar historietas iba de artista. Hizo bien, porque su impostura le hizo ganar dinero a espuertas, pero no sé por qué, años después de su muerte, tenemos que seguir dejándole un sitio en los libros, y considerarlo un genio. Me parece que hay mil dibujantes iguales o mejores.

No digo que al majo de Keith Haring, porque por las fotos parece majo, no se le reserve un sitio en esto del arte. Pues vale. Pero creo que se está exagerando, bastaría como indicarlo en un margen, como iniciador de los graffittis en Nueva York -aunque visto en lo que ha degenerado la cosa no lo consideraría un honor precisamente- o como muestra de una tendencia en el dibujo popular... pero no como un gran genio.

Parece triste que alguien tan poco dotado para el dibujo y la pintura, o que al menos no demostró dedicación, oficio o aprendizaje alguno, pase por ser uno de los valores más firmes del arte contemporáneo. Es que en el anti-arte oficial contemporáneo no tienen más "artistas" que gusten mínimamente a la gente, porque los otros genios de lo contemporáneo ni siquiera dibujan o pintan, y sus "cosas" son aún más feas. Por eso es un chollo tener a alguien como Keith, que gusta más o menos, que más o menos se entiende, pero que fue amiguete de Warhol, que retrató a Beuys, que ha timado como el que más, vendiendo basura a precio de oro... es una mina para galerías y museos de anti-arte. Aunque sigue pareciendo triste. Más triste incluso.

No obstante me alegra que sea así. Indica que el anti-arte está en franca retirada, sumido en una crisis de la que no va a poder salir, y tras fracasar imponiendo a Beuys y otros, queman los últimos cartuchos. Ya era hora.

jueves, 19 de abril de 2007

Un divertimento: La Gioconda... ¡con MS Paint!

Después de la intensidad del último post mi cerebro necesitaba descansar... he aquí uno de esos vídeos frikis de youtube, que si no lo conocéis seguro que os deja boquiabiertos.

Todos hemos manejado alguna vez el maravilloso editor de imágenes que viene "de regalo" con Windows, pero... ¡este tipo es un artista! ¿Os podéis creer que llega a copiar la Mona Lisa con Microsoft Paint?

¡Ay, si Leonardo hubiera dispuesto de tan magnífica herramienta!

lunes, 2 de abril de 2007

Realismos: juntos pero no revueltos

Afortunadamente el panorama de las artes plásticas hoy en día es algo más esperanzador que hace una década.

En la época en que estaba terminando mis estudios bellartísticos, todavía la miopía artística aquejaba a la opinión generalizada. Sólo era arte el oficial, el de ARCO y Guggenheim, es decir, los botes de mierda enlatada y las compresas en el medio ambiente. Muy poéticos, eso sí.

Los que hacíamos otra cosa, cualquier otra cosa, desde horribles paisajitos copiados de foto hasta magníficos desnudos del natural, grandes murales cubistas... éramos parte de la infecta raza de los domingueros o aficionados.

Pero en estos diez años, el público ha ido rechazando cada vez más las cosas poético-mierdoenlatadícas y han tenido que buscar un lugar para Antonio López, porque gustaba cada vez más, y cada vez había más imitadores de sus paredes con mugre y sus vistas de Madrid.

Poco a poco, sin que nadie supiera cómo, se ha ido aceptando en círculos oficiales el realismo. Y de forma muy significativa, el año pasado se organizó en España el I Concurso de Pintura Figurativa.

La iniciativa es sorprendente, magnífica, extraordinariamente ambiciosa... pero por desgracia en el saco de lo "figurativo" se mete todo lo que sea de aspecto fotográfico, excluyendo lo que siendo figurativo, es decir no abstracto o no informal, no tiene aspecto de fotografía. Queda excluida la pintura expresionista, impresionista, simbolista... sólo las superficies pulidas y las pinceladas invisibles tienen lugar en este concurso, como bien puede observarse en su catálogo.

Los estancados (stuckists), o los que no somos aficionados, domingueros o inexpertos, pero que tampoco pertenecemos a la escuela foto-realista, no tenemos lugar, a menos que pasemos por el aro de adaptar nuestra manera de pintar a sus cánones.

Esta exclusión, este apropiarse del término "figurativo" para sus fines, ya es de por sí negativo, pero además en su catálogo acogen cualquier tipo de pintura más o menos foto-realista, sin pararse a diferenciar origen, escuela o tendencia. Y esto es especialmente grave:

  1. En el primer premio podemos hallar una pintura de escuela academicista, muy del gusto del Art Renewal Center. Tiene su origen este tipo de pintura en gente descontenta con el arte moderno, aunque son los más extremistas: nada posterior a Cabanel si no es academicista. Relación con la ultravanguardia es de rechazo frontal. ¿Que quién es Cabanel? Pues este.
  2. Luego, otros pintores de tendencia realista a imagen y semejanza de Antonio López. Nada que objetar, aunque ya cansa. Su relación con la ultravanguardia es de pura convivencia, son rechazados por los ultras vanguardistas, pero ellos viven y dejan vivir. Su origen, en Velázquez, por ejemplo.
  3. Y finalmente formas de pintar en las que la fotografía prevalece con sus aberraciones ópticas incluídas. Su origen, el hiperrealismo de los 60. Plenamente aceptados por los arcoadictos, pues forman parte de la ultravanguardia.
Aunque no sería justo dejar de considerar a los semi-realistas. Que son los que meten una parte de estilo neoacademicista, realista o hiperrealista pero como avergonzados de hacerlo, por lo que tienen que justificarse en su pintura. Formarían la cuarta opción foto-realista, que se podría dividir en:
  1. Ilustradores-de-Revista-Científica. Construyen mundos extraños en estilo realista-rígido, como queriendo ilustrar sus ideas alucinantemente originales. Pueden acercarse a veces a una especie de Neo-magrittismo.
  2. Desnudos-con-fondo-de-manchones. Para que no se les acuse de academicistas o hiperrealistas, o seguidores de Antoñito, introducen fondos llenos de pinceladas o manchones, así se ve que lo suyo es pintura y no foto. A veces usan convincentes trompe-l'oeil pero con su brochazo que medio los tapa.
  3. Desnudos-en-cuadraditos. Meten sus figuras en un trozo de lienzo o tabla -mejor tabla- con cuadraditos a los lados de color plano o con jaspeados. Quieren demostrar que son muy modernos, y que si pintan cosas foto-realistas es sólo por exigencias del guión.
En general estos últimos estilos probablemente parten de una mezcla entre tradición y vanguardia. Son pintores que se forman en el clasicismo pero no quieren ser rechazados por las galerías de vanguardia, por lo que intentan esconder su clasicismo con diferentes artificios.

A mí, generalizando, no me gusta este tipo de pintura. Porque la veo falsa. Ciertamente en el catálogo hay obras notables, y no se puede generalizar sin cometer injusticias. Aclaro esto de antemano, pero creo que en general la mayoría de los cuadros de estos estilos tan pulidos adolecen de algunos defectos que justifican la crítica de los conceptuadictos -amantes de mierda enlatada o de arte oficial, que es lo mismo-. Pero por diferentes razones. Me explico:

Los conceptuadictos critican de esta pintura su virtuosismo. Pero ¿qué tiene de malo? Durero, Miguel Ángel, Ingres, Cézanne, Picasso, Lucian Freud... cada uno en su época y su estilo han sido virtuosos. Porque la dedicación al trabajo da sus frutos, y máxime cuando a ello se dedica una mente excepcional, y una sensibilidad privilegiada. Antonio López es virtuoso, y eso hace que muchos lo admiremos.

Pero la pintura de estos estilos foto-realistas actuales suele ser fría, virtuosa, sí, pero sin alma. Ni en los pintores de desnudos con manchones hallamos nada en el cuadro que no sea calculado siguiendo unas normas y con pasos predecibles. En esto se parecen todos, neo-academicistas, neo-realistas y neo-hiperrealistas. Hasta los del lote de la cuarta opción. Les falta esa vibración de vida que distingue ya de lejos un cuadro de Antonio López de los de sus imitadores, por más mierda que se esfuercen en esparcir por las paredes.

Al final, todos los autodenominados figurativos producen un arte tan falso, tan frío como una instalación del Guggenheim. Un arte ingenioso, bien presentado, bien defendido, pero afectado, engolado, feo, cursi, sin gracia.

Creo que la oficialidad está en decadencia. No hay chispa, no hay genio, no hay calor... y con tanto espacio vacío minimalista, con tanta corrección y tanto ingenio, con tanta degustación de nueva cocina... uno echa de menos en arte el bocadillo de chorizo.

jueves, 22 de marzo de 2007

Pintura al Temple

Mañana, Carmen Martin, mi mujer, la mejor pintora que conozco -y no por que sea mi mujer-, va a realizar la tercera entrega de su "Pintura en Acción", una serie de maratones pictóricas en las que pasa todo un día dale que te pego con los pinceles.

En esta ocasión Carmen pintará en el Campus de Esteiro, en Ferrol, y aparte del lugar, del entorno de la joven Universidad ferrolana, tiene el interés añadido de que utilizará una técnica -procedimiento es más correcto- antigua, en desuso, pero muy llamativa:

La pintura al temple.

Esto es, pintura hecha con yema de huevo como aglutinante, mezclada con pigmentos. Exige una preparación laboriosa y una imprimación de los soportes con varias capas.

A las 5,30, Escola Aberta de Arte, el centro educativo que mi mujer y yo dirigimos, organiza una conferencia en el Salón de Actos de la Universidad, justo al lado de donde pinta Carmen. En ella Pilar Freire hablará sobre la pintura al temple, su historia y características.

Yo me he pasado toda la semana preparando soportes y asuntos relacionados con lo de mañana.

Espero que sea un éxito. Y si os da tiempo, pasaos por allí, al menos habrá un huevo y unos pigmentos... aunque no sean de Padrón.

jueves, 8 de marzo de 2007

Artistas al margen del arte de su tiempo

Todo el mundo, pero todo, supone que "el" arte contemporáneo es sólo lo que sale en la Bienal de Venecia, en la Documenta de Kassel, en ARCO, etc. Ese tipo de "arte" es lo único que se suele entender como "arte contemporáneo". Cualquiera que NO haga eso está condenado a ser considerado como anticuado, desfasado, reaccionario, académico, dominguero o como mucho "raro", o "que va a su bola". Se excluye a los que no quieren hacer ese tipo de cosas del catálogo de artistas contemporáneos. Incluso del catálogo de artistas en general.

Cuando no queda más remedio que reconocer la calidad, con autores como Hopper, Balthus, Antonio López, Tamara de Lempicka, Lucian Freud, etc, se dice que son excepciones, que llevan una carrera independiente, que están al margen del arte de su tiempo.

Desde mi punto de vista no es en absoluto así.

Yo me he formado con un pintor de mi ciudad, Ricardo Segura Torrella, que a su vez se formó con Felipe Bello Piñeiro, que a su vez... si se sigue la genealogía llegamos a la pintura barroca y no ha habido desde el siglo XVII -o antes- ninguna ruptura en ese hilo. Lo mismo ocurre con Antonio López, lo mismo ocurre con Freud, con
Balthus, con Hopper... no somos "casos aislados". Aprender de otros pintores es lo normal cuando uno se dedica a la pintura. Hay una continuidad, hay una evolución, y una tradición viva que no es ni mucho menos extraña, rara, antigua, o "a su bola".






El que los de Stuckism estén siendo reconocidos y abran el campo a la figuración no académica, no realista, es una muy buena noticia, que al menos yo llevaba esperando desde hace más de quince años. Demuestra la vitalidad de la pintura y que en el fondo todo esto de la vanguardia neo-neo-neo-neo-dadaísta es un bluff, una mentira más de nuestra sociedad. ¿Que por qué digo esto? Porque aunque a muchos les parezca que no, la neo-neo-neo-neo-vanguardia es excluyente, y mucho:

  • Primero, porque niega la artisticidad y la contemporaneidad de lo que no es neo-neo-neo-neo-vanguardista.

  • Y segundo porque basa su existencia en la suplantación del arte tradicional. Usa sus canales, sus nombres, sus categorías, su tradición, su mercado... a pesar de que sus postulados son anti-artísticos, porque introducir a Kosuth junto a Velázquez exige una reescritura de la historia del arte, de la estética, de... y en esa redefinición no hay vuelta atrás. Se supone que ha habido un cambio profundo y ahora eso tiene lugar, porque se sustituye la función tradicional del arte por una diferente, que supone entender como arte a la mera idea, al juego tautológico...


Beuys. Bombilla y limón (o cosa por el estilo, toma arte sutil y profundo)Utilizando los argumentos estéticos que permiten adoptar a Kosuth, deja de tener sentido el pintar para crear belleza, o para expresar algo mediante formas y colores. Se supone que se da una vuelta de tuerca más, muy intelectual, y ahora incluso hacer reflexionar al público es ya una acción artística.

Es una impostura más, de las muchas con los que tenemos que comulgar hoy en día, a todas horas. Como la exagerada importancia de la moda, las pseudociencias, los libros de autoayuda, lo políticamente correcto, etc...

Siento que tengo que denunciar la impostura, escapar de eso y luchar contra eso.

Porque los neo-neo-neo-neo-vanguardistas venden mierda enlatada a precio de oro, pero en cambio yo tengo que soportar, para sobrevivir, que mis pinceladas, mis preciosas horas de estudio, mi sensibilidad, mi intento de ser auténtico y mejorar, mi amor en una palabra al arte y la consagración de mi vida a esa profesión y al paciente trabajo de mejora continua sean menospreciadas. Debo tener en mente otro trabajo si quiero vivir decentemente. Me obligan a resignarme a ello. Sólo porque lo que les mola a los que ven los brocados en el traje nuevo del emperador es la mierda enlatada por un señor que se pone muy serio cuando balbucea no se qué que suena muy trascendente.

Es una tomadura de pelo. Creedme. Todo mentira. Y sé que hay gente crédula, buenas personas, que se han dejado adular y defienden eso sin mala fe. Pero el arte no es eso. Se le parece sólo, pero "eso" es simple mística. El arte es mucho más intenso, es mucho más vivo, mucho más bello. No es un placer intelectual solamente, es un placer completo, animal, casi sexual. Y del mismo modo que el sexo no se puede explicar, del mismo modo que el sexo hay que vivirlo plenamente para saber en qué consiste, el arte no es algo que se pueda reducir a unos discursos ingeniosos poniendo cara de entenderlos, como hace esta gente.